miércoles, 21 de octubre de 2009


Y no oiras mi voz susurrándote al oído,
ni sentirás mi piel como parte de tu cuerpo.




Quiero que sepas que aún en las tinieblas te haria compañia;
Eres mi luz, y en mi vida...el sostén de cada día. ♪





Prisionero del resentimiento

Termino así esta poesía.

Intentando expresar lo que siento

Por ti, amada mía.







No hay comentarios:

Publicar un comentario