lunes, 26 de octubre de 2009

















Los días eran calmos y solitarios durante el invierno. La oscuridad de la noche solía permanecer durante varias horas en lo ancho del cielo y la tenue luz de la luna, era lo único que se observaba en aquel firmamento cargado de naturaleza. En ese pueblo, más de un centenar de personas dormían llegada la media noche.
Un pájaro de mal augurio se posó tranquilo en una de las tantas ventanas de la casa del señor Bondafondo y pudo observar, como Julieta se ahogaba en lágrimas.
Rato después y bajo la atente mirada del ave, entró en la habitación una mujer bastante robusta.
-¿Qué es lo que te pasa?-Le preguntó.
-Mi marido me está engañando con alguien-Contestó, y siguió llorando por varios minutos.

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