sábado, 17 de octubre de 2009



Abrí mis ojos con rapidez y observé un cielo azul intenso. En ese momento pude oír pájaros cantar a lo lejos, y un melódico sonido proveniente de un caudal de agua, seguramente cercano.
Moví mi cabeza, y comencé a observar todo. Me sentí por un par de segundos en la nada absoluta. La ciudad, al igual que la plaza, había desaparecido.
Supe que estaba en algún lugar, un lugar que nunca antes había visitado y también supe que estaba recostado sobre el pasto más puro.
Sobre mi cabeza apareció la nítida imagen de mi madre, insultándome justo antes de que yo me desmayara. Me encontraba solo en un extraño lugar, con un extraño cielo y un extraño pasto.
Decidí levantarme lentamente y cuando estuve totalmente de pié, me descompuse y caí nuevamente al piso. Mi cuerpo no respondía a la orden de mi cerebro de luchar contra aquello que me estaba pasando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario