lunes, 30 de noviembre de 2009
















Irritante el crepúsculo

de sus labios

sobre los míos.


Sufren como sufre

su amo y mueren,

bajo la tibia brisa

de esos labios.


Irritante el crepúsculo

de sus ojos

observándome.

Pues yo la amo,

aunque en su mente

permanezco como

un recuerdo olvidado,

alejado de todo.


Y bajo la tibia brisa

de esos labios

dormí en noches como esta.

Hoy noches de desvelo,

marcadas por su ausencia.


Ahora bien:

Años han pasado desde

la última vez que la vi,

y aún sigo recordando.


¿Qué hago para olvidarla?


Sufro al igual que un desgraciado

y muero,

bajo el tibio recuerdo de sus

labios.


Irritante el crepúsculo de

ese amor prohibido

que de ti me ha alejado.

Bendito esos pecadores

que por amor pecaron.


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